sábado, 10 de diciembre de 2011

Parado frente al mar mientras el mundo gira

Dos meses después redescubro lo que es tener un poco de tiempo para una misma y no para los demás. El agobio constante de la vida es increíble. De la universidad al conservatorio/ banda/ trabajos/ exámenes/ fiestas; creo que ya no recuerdo lo que es sentarte en el sofá con una manta y un buen libro, quizás he dejado mi propio mundo un poco de lado y eso siempre supone infinidad de pensamientos que ni si quiera sabias que tenías. Olvidarse de uno mismo significa volver a encontrarse con su propio mundo totalmente cambiado. Se piensa diferente, habla diferente, preocupan cosas diferentes o incluso se puede llegar a querer diferente. Ante esto no hay solución posible, yo decido dejarme llevar poco a poco, y acostumbrarme a mi misma de nuevo, a ver si con un poco de suerte mi mente vuelve a esa paz a la que está acostumbrada. Creo que la vida es sencilla si sabes como llevarla, solo se necesita mucho amor para los demás y bastante para ti mismo, de manera que esté todo más o menos compensado, así, aunque hayan altibajos, siempre tienes un consuelo. Aún así entendemos el amor como algo complicado y casi todo el mundo acaba sufriendo sobra o falta de cariño o autoestima. Imaginemos la vida como los engranajes de un reloj; nosotros como relojeros deberíamos ocuparnos de que las manecillas se muevan suavemente, para que no haya golpes constantes. Unas personas siempre tienen mejor pulso que otras, a mi manera de ver. De todas maneras recomiendo situaciones sumamente reconfortantes, como cura al estrés de la vida diaria. Una noche en el cine con un buen amigo, un concierto, un sofá con palomitas, un capuchino en un bar; momentos un poco insignificantes, sin ningún tipo de relevancia en la vida; esa clase de momentos que ordenan solos la mente, porque siempre contienen un toque de relajación, un poder hablar de temas absurdos sin necesidad de preocuparte por lo realmente importante. Lo único que hace falta en todo esto es la compañía adecuada, y eso si que es algo que no todo el mundo tiene la suerte de encontrar. Es fácil ser feliz si puedes considerarte, como yo, una persona muy afortunada. Poder agradecer lo que se tiene es de las mejores virtudes que existen en el ser humano.

Voy a beberme hasta las copas de los árboles
voy a tomar de todo menos decisiones
suave como una nube, voy a ser vapor
un ave que sube y sube, sin motor
Violadores del verso

1 comentario:

  1. Opino lo mismo que tu acerca de que las cosas mas insignificantes son las que nos hacen mas felices.
    Y por cierto, ¡¡muy grande Manel!!

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