Como mayor virtud de los seres humanos; moderación, sobriedad y continencia.
Tranquilidad ante todo, para descansar por todo lo que hemos pasado y prepararnos para todo lo que viene; armonía y buena disposición, todo lo que se necesite para momentos equilibrados.
Paz, sosiego y amor, pudiendo entenderlo como todo lo que necesitan las personas para ser felices.
Sin embargo como sentimientos más propios tenemos los nervios, el odio, la histeria y todo aquello en lo que nosotros mismos nos regocijamos.
Nos gusta estar tristes para que nos consuelen, enfadados para desahogarnos con lo primero que podamos.
Y mientras nos sumergimos en nosotros mismos en una especie de autocompasión extraña pocos ven un poco de luz.
Luz como salida, como persona, objeto o sensación que hace que todo quede atrás, que nada sea importante, que solo vivas el aquí y ahora intentando sacar siempre la mejor parte de cada cosa y momento.
A eso se le llama buscar la felicidad.
Pocas personas en este mundo habrá capaces de hacer esto y transmitírselo a los demás.
Todos tenemos válvula de escape, momentos íntimos, personas especiales que nos hacen desconectar; pero esto no está a simple vista.
Muy pocos conocen, como yo conozco, a alguien que inspire paz.
No se trata de tranquilidad, ni sabiduría, ni cariño; es una sensación especial, un todo a la vez, una manera de reflexionar diferente, un cambio al ver las cosas.
Sin embargo es simple, producen una sensación diferente y esto te ayuda a enfrentarte con otra cara al mundo.
Templanza, como mayor virtud que inspiran esta clase de personas.
Siempre va a haber obstáculos, siempre van a llover piedras, o ranas. Nunca lloverán euros, ni besos ni abrazos… Los euros se sudan, porque decido no robarlos, las piedras se esquivan o se recogen por si necesito lanzarlas después, las ranas…con las ranas es otra cosa…se les escucha…. Y los besos y abrazos….se agradecen….
Susa

