miércoles, 21 de diciembre de 2011

Gracias

Estrés, así se llama lo poco que siento últimamente. Llevo una de las peores semanas de mi vida y llego a casa solo con la sensación de que me quedan mil cosas por hacer y estamos a un día de vacaciones. Por primera vez en mi vida, hasta esté momento ni notaba ni me alegraba la llegada de la Navidad.
Siempre me ha encantado esta época del año, quizás el ver a mi familia contribuye a ello, y sin embargo hasta ahora mismo solo pensaba en estudiar y en la imposible práctica que tengo que entregar mañana, y la de pasado, y la del día siguiente, y los exámenes de enero.
Y yo, que he sido y soy una de esas personas familiares a las que le encanta que cenemos juntos en noche buena, que abramos los regalos, que montemos el árbol de navidad, que cantemos villancicos,...
¿Nunca has notado la sensación de que te falta algo y no sabes el qué?
Pues yo lo he recuperado y quizás nadie le puede ver un sentido, pero hoy un simple correo me ha hecho sonreír de una manera increíble, ha sido una de esas veces que notas que te llenas por dentro y los demás te lo notan por fuera, que el corazón se te alegra y que te hace ver las cosas de otra manera.
Es una pena que las personas tendamos a una autocompasión crónica y solo pensemos en lo mucho que nos cuesta todo.
Pero sin embargo hoy, el presidente del conservatorio profesional de música de Catarroja, en el que llevo estudiando once años, ha tenido un bonito detalle conmigo y con el resto de los miembros del consejo escolar. Detalle totalmente gratuíto, ha sido un simple correo electronico con unas pocas palabras, pero os deseo a todos la felicidad que yo he tenido. Una vez más doy gracias al estar dedicando parte de mi vida a la música. 
Copio mensaje y foto, por si hay algún desafortunado, que al igual que yo, hasta ahora no haya sentido la llegada de la navidad:
BON NADAL I FELIÇ ANY NOU 2012

La música no es sólo el arte más joven,
sino tal vez el único cuyo ejercicio,
si ha de ser eficaz,
exige una completa juventud de espíritu.
Manuel de Falla.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Parado frente al mar mientras el mundo gira

Dos meses después redescubro lo que es tener un poco de tiempo para una misma y no para los demás. El agobio constante de la vida es increíble. De la universidad al conservatorio/ banda/ trabajos/ exámenes/ fiestas; creo que ya no recuerdo lo que es sentarte en el sofá con una manta y un buen libro, quizás he dejado mi propio mundo un poco de lado y eso siempre supone infinidad de pensamientos que ni si quiera sabias que tenías. Olvidarse de uno mismo significa volver a encontrarse con su propio mundo totalmente cambiado. Se piensa diferente, habla diferente, preocupan cosas diferentes o incluso se puede llegar a querer diferente. Ante esto no hay solución posible, yo decido dejarme llevar poco a poco, y acostumbrarme a mi misma de nuevo, a ver si con un poco de suerte mi mente vuelve a esa paz a la que está acostumbrada. Creo que la vida es sencilla si sabes como llevarla, solo se necesita mucho amor para los demás y bastante para ti mismo, de manera que esté todo más o menos compensado, así, aunque hayan altibajos, siempre tienes un consuelo. Aún así entendemos el amor como algo complicado y casi todo el mundo acaba sufriendo sobra o falta de cariño o autoestima. Imaginemos la vida como los engranajes de un reloj; nosotros como relojeros deberíamos ocuparnos de que las manecillas se muevan suavemente, para que no haya golpes constantes. Unas personas siempre tienen mejor pulso que otras, a mi manera de ver. De todas maneras recomiendo situaciones sumamente reconfortantes, como cura al estrés de la vida diaria. Una noche en el cine con un buen amigo, un concierto, un sofá con palomitas, un capuchino en un bar; momentos un poco insignificantes, sin ningún tipo de relevancia en la vida; esa clase de momentos que ordenan solos la mente, porque siempre contienen un toque de relajación, un poder hablar de temas absurdos sin necesidad de preocuparte por lo realmente importante. Lo único que hace falta en todo esto es la compañía adecuada, y eso si que es algo que no todo el mundo tiene la suerte de encontrar. Es fácil ser feliz si puedes considerarte, como yo, una persona muy afortunada. Poder agradecer lo que se tiene es de las mejores virtudes que existen en el ser humano.

Voy a beberme hasta las copas de los árboles
voy a tomar de todo menos decisiones
suave como una nube, voy a ser vapor
un ave que sube y sube, sin motor
Violadores del verso